Este fin de semana celebraba Javo el haber
aprobado
las opos. Así que ahí nos fuimos Aitziber y yo a pasar el fin de
semana... Ya sé que los castelloneros pensarán
que qué delito, irme el primer finde de las fiestas de Magdalena, pero
era lo que tocaba: no se aprueban oposiciones todos los dias (y que me
lo digan a mí vamos).
Gran oportunidad para ver un montón de viejos amigos, para que a uno le
dé el aire de la ciudad y aprovechar para hacer esas cosillas
que son difíciles hacer por aquí. A resaltar, la obra de teatro que
fuimos a ver: Hoy: el diario de Adán y Eva de Mark Twain, que
resultó ser de lo más ingeniosa y entretenida.
He de reconocer que me pregunté, al volver, cómo había podido yo estar
enamorado de Madrid, con lo infernal que es. Puede que sea cuestión del
grado del salto a la hora de mudarse: al llegar a Madrid, un febrero de
2005, venía de Múnich, otra
gran ciudad. Ahora iba desde un pueblecillo y lo de
que no pasen 10 minutos entre sirena y sirena me llama muchísimo la
atención. Quizá sea un tema para otro post: ¿volvería a la capital
de nuevo?
Llegar el domingo a las 22.30 y que estén tus colegas listos para
llevarte a casa y que dejes las cosas para luego irnos corriendo al Mesón del vino
tuvo su punto :)