En tiempos de infancia, venía a Madrid todas las navidades por eso de estar toda la familia junta. Recuerdo un año, no cuál exactamente, que me llamaron muchísimo la atención unos carteles en las paradas de autobús. En ellos aparecía una cafetera con el asa del mismo lado que el pitorro por donde debería salir el café. Y no lo entendía. Era una cafetera para masoquistas. Fue entonces cuando mi padre me intentó explicar el significado de masoquista y seguí sin entender nada... ¿hacerse daño a propósito? Si ya cuando me caía yo solo y me destrozaba una rodilla ya sufría, ¿qué sentido tenía disfrutar del golpe?
El caso es que hoy, gracias a Nacho, he descubierto de qué eran esos carteles. Y es que por aquel entonces, al no haber internet (prácticamente, vamos) no hay apenas referencias. Se trataba de una exposición llamada Objetos imposibles y era de Jaques Carelman.
Que existe friendfeed ha dejado de ser noticia hace ya tiempo. Yo acabé probándolo por lo de siempre: beta cerrada, consigues invitación y para dentro. La utilidad del bicho era algo un poco difuso más allá de agregar el lifestream de cada uno (à la jaiku). Mucha gente todavía se pregunta para qué sirve.
Pero a medida que parte de mi red social ha ido creándose cuentas dentro de friendfeed, he empezado a ver la luz: ser capaz de comentar cualquier cosa en un mismo sitio (y poder volver a ver lo que hemos hecho, al más puro síndrome de Diógenes). Si un contacto tuyo postea un enlace en del.icio.us lo único que puedes hacer ahí dentro es copiarte tú el enlace y añadirle una nota. Sin embargo, en friendfeed puedes generar una discusión alrededor de esa acción. Y hemos hablado de comentar un enlace de del.icio.us, pero puede ser cualquier cosa que se publique vía feed: las fotos de flickr!, posts de blogs, twitts, etc... Un ejemplo práctico de uso: un contacto mío se guarda la Trattoria Pulcinella en 11870.com y se me ocurre decirle que si conoce la Cantina di Pulcinella que está justo enfrente y se permite fumar... ¿le mando un mail? Yo, ahora mismo, comentaría la acción que acaba de hacer en friendfeed.
Hace tiempo que le comenté a Javier Cañada lo que molaría que planetaki permitiera comentar en los blogs a los que estás suscrito desde el propio agregador y que además guardase una copia (para saber dónde y qué has comentado). La idea se quedó en el aire porque planetaki aspira a tener un público muy poco geek. Friendfeed ha extendido la idea, pero se queda todo dentro (algo malo tenía que tener).
Friendfeed para uno solo no es más que otro sitio donde tener tu lifestream. Con tu red social dentro, hay conversaciones interesantes que seguir alrededor del lifestream de todos. Y esto parece un post de publicidad casi y no me han pagado un duro por ello, pero responder al errrr, ¿esto para qué sirve? tantas veces al final te mueve.
Mucho tiempo sin estar por aquí y poco tiempo que dedicarle.
Además, tengo la extraña sensación de que no sabría qué escribir, qué tengo dentro de mi hermosa y protuberante pelota que pueda ser plasmado con letras. Una detrás de otra para formar palabras que, con esmero, podrían llegar a formar frases. Pero después de todo eso todavía queda que todo tenga sentido.
Lo intentaremos. Pero si cada vez que quiero postear me pasa lo que me ha pasado hace 15 minutos que me engancha un bug de esos que dicen los informáticos y tengo que ponerme a ver qué le ha pasado esta vez... listos vamos.

Historia al azar